
Esta es una película a la que justamente el arte del póster no le hace nada de justicia. Yo cuando vi el póster la verdad que nunca me llamó la atención como para verla, de hecho pensé se trataba de una comedia cursi y no muy profunda sobre una mujer que es influencer. Definitivo no me dio la más mínima gana de verla. Pero me equivoqué… sólo puedo confirmar que el arte del póster le hizo hasta daño. La película cuenta con las actuaciones de Mónica Huarte (Fátima), Macarena García (Sofy), Bárbara Lombardo (Jackie) principalmente.
A continuación se hará un análisis del fenómeno actual de los influencers y cómo ésto se relaciona con la vida de Fátima. Los influencers, nos hablan y muestran una realidad aspiracional. Una realidad que no necesariamente es la nuestra, de hecho se aleja bastante de la nuestra, pero lo que nos muestran lo queremos para nosotros y por eso hasta se llegan a convertir en un modelo a seguir (yo sé, eso suena mal pero así es…) En otras palabras, muchos influencers nos muestran una gran mentira que mucha gente compra porque eso está mejor que su propia vida, hasta más entretenido está. Por eso los influencers deben de comprender esto y asumir su responsabilidad de que la gente los sigue.
Nos vamos a referir a Fátima. La historia de Fátima se muestra en flashbacks desde que es niña y eso hace sentido con el comportamiento de una Fátima adulta. La historia comienza con el gusto de ella por lo artístico, lo creativo. Esto es relevante porque al mostrársenos también parte de su niñez y que en el momento actual ella es tratada como una niña de 40 años, se nos muestra un mecanismo que dentro del psicoanálisis se denomina sublimación. La sublimación no es sino un mecanismo de defensa que es benéfico para quien lo manifiesta y los demás. Los impulsos de una persona se transforman en acciones o productos culturales, artísticos, intelectuales, deportivas o incluso científicas. Fátima componía música, Fátima cantaba en un colegio. O sea, sus frustraciones las sublimaba por ese medio.
Cuando se menciona que ella es tratada como niña es porque su padre y el resto de las personas que la rodean, la ven como si tuviera una discapacidad intelectual, pero esto en muchas ocasiones muchas veces podría caer en un síndrome tipo Munchausen por poder, que es cuando el cuidador de una persona quien necesita asistencia, simula la existencia de enfermedades o provoca sus síntomas pero obvio la «enfermedad» no es real. Esto mismo podría haber estado haciendo el papá de Fátima con ella. Sin embargo, en algún momento se nos muestra que ella en realidad sí padecía de alguna condición que le generaba convulsiones, pero no se nos explica qué condición era esa. Pero a pesar de eso el tratarla como niña es cuestionable porque ella demostró sin problema la capacidad para vivir sola e incluso hacer negocios. Ella demostró que no tenía ningún tipo de problema para eso, era funcional. Sólo tomaba un medicamento pero era completamente apta para hacer las cosas. ¿Maunchausen por poder por parte de su padre?
En la película se nos muestra un detonante que contribuyó a que Fátima no pudiera controlar más sus impulsos, es decir, a sublimarlos. Cuando la energía o impulsos no tan benignos no los podemos canalizar (recordar que ese proceso es un poco inconsciente) hacia expresiones socialmente aceptadas como las ya mencionadas, esto se puede manifestar al no poder alcanzar la adaptación y a llegar a presentar una conducta patológica. Claramente Fátima no pudo controlar esos impulsos de destrucción que traía dentro de sí, y eso lo manifestó haciéndole daño a personas que la rodeaban. Su historia de vida sí que es lamentable pero ¿qué tanto justifica su posterior comportamiento y agresión hacia otras personas?


Debe estar conectado para enviar un comentario.