
¿Qué escribir de esta película? Palabras como «muy buena», «The Witch», «El faro», «me gusta ese director». Pero también las actuaciones son gratas de ver como la de Alexander Skarsgard (Amleth), Nicole Kidman (Reina Gudrún), Claes Bang (Fjölnir The Brotherless) y Ana Taylor Joy (Olga of the Birch Forest), como los actores principales.
La película es como una amalgama de mitología nórdica. Hay referencias de ésta de forma abundante y si nos fijamos bien hasta Hamlet aparece, Hamlet tiene mucha inspiración de los mitos nórdicos al parecer. Pero acá no se trata de escribir sobre las influencias o inspiración que un texto puede tener sobre otro, por lo mismo, vamos a tratar de un tema que se trata en toda la película: la venganza.
Tenemos a un personaje (Amleth) que al parecer ha construido gran parte de su vida en torno al deseo de vengarse de su tío. Esto sí tiene un componente emocional, pero no se puede dejar de ver la parte de las neurociencias. Las neurociencias, en resumen, son aquellas que estudian biológicamente al cerebro, sus mecanismos, el sistema nervioso en sí, y lo hacen desde diferentes puntos de vista. Habiendo mencionado esto, en el caso de una persona con altos índices de venganza, podemos hablar de que se ha demostrado que este sentimiento se regula en la corteza frontal del cerebro y básicamente surge en la amígdala cerebral.
Ya se expuso la parte aportada por las neurociencias, pero hay que adentrarse más al aspecto emocional porque precisamente eso es lo que se nos muestra en la película. No sólo es que se muestre que Amleth arrasa con pueblos violentamente, también es preguntarse cuál es su motor para recurrir a ese comportamiento. Él presenció una escena terrible en su niñez, la de su padre siendo asesinado por su tío, y esa fue una herida que parece no sanó con el paso del tiempo y en su adultez busca venganza. Aquí también hay que tomar el contexto sociocultural que se muestra. Es una cultura nórdica de la época de los vikingos.
Esto nos habla de la importancia del resarcir el daño sufrido no sólo para su satisfacción personal sino para limpiar esa marca de tener un padre derrotado y abatido de esa forma. Pero también nos habla de la capacidad de Amleth para adaptarse a su realidad del momento. Pese a que vivía dentro de una comunidad que encontró, no parece haberse realmente adaptado a su nueva situación porque sus acciones parecen estar marcadas únicamente por su deseo de ser mejor guerrero para enfrentar a su tío y matarlo. Se muestra cómo es parte de un ataque a un pueblo en donde termina haciendo aquello, que el vió de niño, que hacían en su comunidad y con su familia y obvio era muy doloroso para él. O sea, parecía que con ese ataque había disminuido su capacidad de empatía hacia los demás, pues no le importó que la gente, los niños, sufrieran lo que él sufrió.
Por otro lado, Amleth se enfrenta a una mentira tan grande que lo lleva a plantearse su realidad y a lamentarse por una realidad ficticia en la que siempre creyó, así que al darte cuenta de que las cosas son así, sufres un choque emocional muy fuerte pues una vez más él padece de una herida pero ahora en su adultez.
Por otro lado, Amleth se enfrenta a una mentira tan grande que lo lleva a plantearse su realidad y a lamentarse por una realidad ficticia en la que siempre creyó, así que al darte cuenta de que las cosas son así, sufres un choque emocional muy fuerte pues una vez más él padece de una herida pero ahora en su adultez. El deseo de venganza se asocia con la depresión. Lo interesante del asunto es si ¿de verdad sus mecanismos adaptativos le permitiran subreponerse a eso?

Esta vez toca visitar una película mexicana documental. Espera… no es completamente documental, se trata de una ficción, ¿cierto? Un documental con ficción. Como sea… aquí destacan las actuaciones principales de Mónica del Carmén y Raúl Briones, y en la dirección se encuentra Alonso Ruizpalacios. Lo que sí es un hecho, es que al ver esta película de pronto pareciera que nos cuentan la historia siguiendo una línea dramática por decir, pero cambia totalmente de repente. O sea, ya que te sientes segura siendo testigo de cierta historia, de pronto la línea argumental es otra.






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